Habilidades Sociales

Durante la primera semana de clase las sesiones se centraron en la presentación pública de cada uno al resto de los compañeros/as pero las dos sesiones variaron en cuanto al modo o la forma de ponernos ante nuestro grupo para hablar y en cuanto al contenido que se expuso en cada sesión, lo que condicionó la percepción y sensación individual de la actividad.

El primer día, asistieron 8 de nuestros compañeros y realizaron las siguientes tareas:

– Salieron a presentarse individualmente, exponiendo sus puntos fuertes y débiles al resto de los compañeros/as allí presentes.

– Pusieron en común sus experiencias (en pequeños grupos)

– Salieron delante del grupo de compañeros, tratando de controlar la situación de no hablar (sólo observar cómo les observaban).

En la segunda sesión, yo exploré lo que la experiencia de hablar en público supuso ese día. El hecho de tener que explicar al resto de mis compañeros el por qué no pude asistir a clase el día de la presentación fue el condicionante que me predispuso a sentir una sensación incómoda al dirigirme al público . Resultó que nuestro profesor nos sacó fuera a los que faltamos el día anterior, y se quedó dentro hablando con los que sí asistieron. Ese modo de proceder también me condicionó, provocándome desconfianza y miedo ante lo que me esperaría una vez que entrase de nuevo al aula.

Durante la sesión de ese segundo día lo que se nos pidió fue:

– Justificar públicamente nuestra falta de asistencia

– Puesta en común de nuestras experiencias en pequeños grupos

– Presentación de los procesos que se manifiestan en las diferentes habilidades sociales efectuada por el profesor.

– Representación del cómo se puede enfatizar alguno de esos procesos de manera que provoquen una mala aceptación o reputación pública sobre el sujeto que reproduce la escena.

Durante los dos días se realizaron las actividades bajo una metodología experiencial, desde  donde partiríamos para explicar el cómo se hizo cada sesión. Desde esa metodología se buscaba responder al por qué se hacían esas actividades y no otras; es decir, la experiencia de producir la práctica de vivir en primera persona las situaciones que manifestamos, es en sí misma la razón por la que se desarrolló de esa forma cada sesión. De esta manera, la toma de contacto con la asignatura quedaría sintetizada en la experimentación y exploración de algunos de los procesos de los que hablaremos en clase durante este cuatrimestre.

La variación entre el primer y el segundo día expicarían las variables con las que se trabajó cada tipo de presentación pública y exposición de algo de conocimiento personal (puntos fuertes y débiles, o justificación de cada uno según su caso).

La experiencia con la realidad o la exploración personal de ella, es la manera más adecuada de alcanzar el verdadero conocimiento.Por ello, el profesor nos brindó la oportunidad de ser testigos de la propia experiencia de hablar en público comunicando un contenido de conocimiento personal y propio de cada uno. En esa experiencia, y como desglosamos en la puesta en común del segundo día, pusimos  individualmente de manifiesto ciertos procesos que al hablar en público son aceptados y correctos denotando, en su caso, su estabilidad y permanencia dentro de la persona que exponía.

EXPLORACIÓN DE EXPERIENCIAS VIVIDAS

El día 17 de Febrero realizamos una actividad de exploración que consistió en identificar y recordar dos episodios o experiencias personales en las que hablar en público nos hubiera proporcionado dos tipos de sensaciones: una positiva (agradable) y otra negativa (desagradable).

En grupos de tres, distribuímos tres roles y los fuimos representando por turnos:

” Un sujeto A indagaba sobre las experiencias del sujeto B, quién explicaba y describía QUÉ le ocurrió, CÓMO experimentó y vivió esa experiencia, y POR QUÉ se generó esa situación. Un tercer miembro, el sujeto C, observaba a los sujetos A y B. ”

Cuando recordé mis dos experiencias traté de describir lo que viví con muchos detalles, y esto me ayudó a reflexionar sobre los diferentes factores que determinaron y configuraron ambas experiencias.

Recuerdo el día en el que, como uno más de muchos, me subí a un escenario a trabajar. Cantaba en las fiestas de un pueblo de Guadalajara y tenía de compañero a mi padre. Cantábamos los dos en la misma orquesta y me sentía muy compenetrada con él, excepto en el hecho de hablar en público. Por aquel entonces yo llevaba tan solo un año trabajando como cantante solista , mientras que mi padre llevaba en la profesión sólo  27 años. Al terminar cada canción, él comentaba y hacía partícipe al público con mensajes de alegría, intriga y emoción ante lo que vería y escucharía nuestro público , pero yo nunca daba el paso de conectar de esa manera con nuestros “clientes”.

Una noche de trabajo, al terminar una de las canciones en el escenariom mi padre se dirigió a mí y me dijo: “compañera, todo tuyo”. ¡¡Uff!! en ese instante entendí que en la próxima canción debía hablar en publico…¡no me lo esperaba!. Mi padre desapareció del escenario y me quedé SOLA. ¡No podía recurrir a su ayuda! ¡Tenía la responsabilidad de responder yo sola al desafío!. Lo pasé muy mal…me sudaban las manos, me temblaba el pulso, me puse colorada (o al menos sentí calor en la cara), y lo peor fue que no me salió como esperaba : hablé muy rápido y me atasqué en casi todo lo que dije. Según hablaba pensaba en las atribuciones negativas que todos los que me miraban me hacían al ver aquella  intervención, ya que sentía que denotaría mi poca profesionalidad al respecto. ¡Lo pasé bastante mal!. E incluso la sensación que sentí con esa experiencia me hizo tener miedo a repetir la acción en otras futuras oprtunidades, pero este miedo lo eliminé enfrentándome a él.

Mi padre esa noche, de camino a casa, me dijo: “ Hija, no se nace con todo aprendido, puesto que en todo lo que hacemos siempre hay una primera vez y según repetimos acciones los resultados son más satisfactorios, ya que aprendemos de los errores”.

Estas palabras las recuerdo con ternura porque me animaron a intentar de nuevo el reto. Pero no sólo ese, sino todos los que se me presentan en cada situación desconocida.

Pero entonces,…¿qué factores influyen en el qué, cómo y por qué de lo que se experimenta en diferentes situaciones sociales? 

A esta pregunta, y en base a lo explorado en la actividad desarrollada en clase, yo diría que esos factores son:

* El autoconcepto que tiene de sí mismo el individuo en el momento en el que experimenta yvive una determinada situación. Este elemento dotará de la seguridad y la confianza necesarias para afrontar activamente el desafío que se le presenta al individuo.

*Las expectativas que el individuo desarrolla sobre los resultados que será capaz de obtener con su conducta. Estas pueden estar focalizadas en el propio sujeto o en sujetos externos, es decir, el individuo que las desarrolla puede esperar unos resultados “X” que le afecten a él mismo (favoreciendo o perturbando su autonocepto y autoestima) o que afecten a la concepción que de él tienen los sujetos externos que valoran su conducta.

* Los improvistos. Este elemento o factor recae en cómo se manifiesta una situación social y en el cómo este condicionante afecta al modo en el que el sujeto vive la experiencia. 

* La motivación está presente antes, durante y después de la experiencia en una situación social y, según distinguimos en clase, existen tres tipos de motivación que deberían aparecer a lo largo de toda experiencia pero sin embargo, dependiendo del momento, se enfatiza uno u otro tipo.

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