Dificultades de Aprendizaje

Para comenzar comentando en el blog comenzaré exponiendo la definición de “dificultades de aprendizaje” que pude confeccionar junto a un grupo de compañeras de clase:

“Un alumno tiene dificultades en el aprendizaje cuando existe alguna discrepancia entre su rendimiento académico y las exigencias del currículo debido a dificultades en procesos psicológicos básicos (memoria, atención, percepción o razonamiento) o a determinados estilos cognitivos; pudiendo además existir discrepancias entre los conocimientos y destrezas básicas que utiliza el individuo para desenvolverse, y los conocimientos y destrezas que el sujeto posee, provocando todo ello, desajustes adaptativos y/o dificultades en el aprendizaje”.

Las dificultades en el aprendizaje surgen en el uso de los procesos de escucha, habla, lectura, razonamiento o habilidades lógico-matemáticas. Estos trastornos son intrínsecos cuando son debidos a una disfunción en el sistema nervioso central, pero también pueden aparecer asociados a problemas de conducta de autorregulación, percepción social o interacción social. Una dificultad de aprendizaje desde una condición restringida hace alusión a la dificultad cuya causa es intrínseca, y por tanto esta inmersa en condición biológica del sujeto (disfunción en el SNC).

Llegados a este punto nos preguntamos: ¿Todos los procesos cognitivos subyacen en una misma área del SNC? ¿Hay diferentes áreas en el SNC que responden a un mismo proceso cognitivo?. Estas preguntas surgen ante la incertidumbre de saber si puede existir una “teoría general” (que valga y abarque a todas y cada una de las dificultades de aprendizaje restringidas que puedan existir). A esto, es necesario responder con una negación, ya que cada proceso cerebral se aplica en una determinada zona o área cerebral. Y esto significa que una disfunción en una parte determinada del cerebro afectará a un determinado proceso cognitivo, por lo que se deberá proceder de manera que se reduzca al máximo esa determinada dificultad de aprendizaje que la disfunción cerebral produce.

Las dificultades de aprendizaje se pueden analizar desde tres niveles distintos: un nivel técnico, un nivel relacional y un nivel evolutivo, y cada nive de análisis afecta a un determinado tipo de motivación personal en el sujeto. Así, el análisis técnico produce unos resultados que infuirán en el logro y en el efecto de los objetivos (motivación de logro); el análisis relacional produce unos resultados que influirán en el estado de afiliación y afecto que el sujeto experimente (motivación por afiliación); y el análisis evolutivo produce unos resultados de las dificultades que influirán en el impacto que estas provoquen, desarrollando en el sujeto una concepción de posicionamiento (motivación de posicionamiento).

Gracias al modelo técnico de análisis de dificultades atenderemos al producto y al proceso que resulta del desempeño de un determinado proceso cognitivo mediante instrumentos como test o tareas que resolveran los sujetos de evaluación.

El modelo relacional nos permitirá evaluar al sujeto durante el desarrollo de un determinado proceso cognitivo dentro del marco de ralaciones sociales y afectivas que se le presenten al individuo.

Y el modelo evolutivo (existencial) evaluará el contexto en el que se produce el desempecho de dicho proceso cognitivo, atendiendo a los aspectos dotados de significado.

FACTORES QUE INFUYEN EN LAS DIICULTADES DE APRENDIZAJE

Las dificultades en el arendizaje, además de su carácter intríseco o extrínseco, quedan definidas por determinados factores que pueden o no estar presentes, y que quedarían integrados dentro de los 3 niveles del modelo de FRITH del siguiente modo:

NIVELES

FACTORES

 BIOLÓGICO COGNITIVOS
METACOGNITIVOS
 COGNITIVO COGNITIVOS
METACOGNITIVOS
INSTRUCIONAES
 CONDUCTUAL AFECTIVOS
SOCIOFAMILIARES
CONTEXTUALES

 

 

 

 

 

¿De qué manera podemos introducir nuevas competencias en el currículum? ¿Cómo debe ser nuestra docencia para poder desarrollar un mayor número de competencias en nuestros alumnos? ¿Y cómo debemos actuar en el aula como docentes para proporcionar a nuestros alumnos el desarrollo de competencias más significativas?

Para comenzar la reflexión me gustaría partir de la necesidad y la demanda que el currículum presenta ante la oportunidad de introducir nuevas competencias. Y es que los alumnos no adquieren con facilidad todas las competencias básicas e incluso no sólo son significativas las que ahora se ofertan, sino que existen muchas otras posibilidades de ofertar herramientas y habilidades favorecedoras del desarrollo personal de nuestros alumnos.

La gestión de la incertidumbre es, en mi opinión, una competencia importante  que podríamos introducir en el currículum para proporcionar a nuestros alumnos las capacidades y habilidades adecuadas con las que conseguir una adaptación confortable a las nuevas situaciones de cambio que se manifiestan continuamente en los diferentes contextos de la vida de un ser humano.

Para responder a las dos preguntas acerca del cómo organizar nuestra acción docente para desarrollar un mayor número de competencias, e incluso unas competencias más signficativas en nuestros alumnos, destacaré el modelo de Perry (que después fué modificado por Kegan).

MODELO DE PERRY (1970)

Perry propuso un modelo teórico para explicar la evolución por la que los estudiantes pasaban a lo largo de su desarrollo madurativo (desarrollo de la complejidad mental del sujeto).

Los niveles que estableció, de menor a mayor fueron:

DUALISMO –>MULTIPLICIDAD –> RELATIVISMO –>COMPROMISO CON EL RELATIVISMO

No todos los estudiantes llegan al cuarto nivel de “compromiso con el relativismo”, pues no todos alcanzan un mismo nivel de complejidad mental. Esta distinción de niveles de complejidad mental (o niveles de conciencia para Kegan) nos distingue a unos de otros en el modo o forma de comprender la realidad o la información que la designa. Pero, ¿Todas las situaciones de complejidad mental demandan el mismo nivel de complejidad mental? No, no todas lo demandan por lo que debemos de presentar la flexibilidad de adaptarnos a los niveles que se nos exijan dependiendo de la situación que vivamos. Es por esta razón, por la que es más enriquecedor  y positivo desarrollar al máximo nuestras capacidades con la intención de llegar a alcanzar un mayor nivel de complejidad mental (o nivel de conciencia) ya que nos permitirá entender la realidad mejor y con un mayor número de matices.

Pero…¿tenemos el mismo nivel de complejidad en todos los ámbitos de nuestra vida? No, ya que cada situación y cada ámbito experiencial nos demanda un determinado nivel de complejidad mental al que se nos pide que nos adaptemos con mayor o menor facilidad. Por tanto, el nivel de complejidad mental (o nivel de consciencia) que sea capaz de alcanzar cada alumno y su control de flexibilidad para adaptarlo a cada demanda en las distintas situaciones y contextos, será lo que le delimite la limitación en su aprendizaje o conocimiento de la realidad.

Las maneras de pensar nos dan las opciones  para flexibilizar nuestra forma de aprender, pero…¿de cuántas maneras de pensar hacemos uso para aprender?, es decir, ¿somos conscientes de las preguntas que nos podemos hacer para pensar en lo que aún no conocemos de la realidad, y en cómo podemos alcanzar ese conocimiento?

 

Hoy, después de una mañana ajetreada y muy movida, al llegar al aula me encontré con una cara nueva que sonreía nerviosa al verme dejar el abrigo cerca de donde ella se encontraba. Detrás de ella leí: “ALUMNOS ADOLESCENTES CON ALTAS CAPACIDADES”, y la incertidumbre me invadió, cuestionándome desde ese instante qué sería lo que me esperaba en esta sesión. 

La clase comenzó con la exposición de un estudio de investigación sobre alumnos adolescentes con altas capacidades llevado acabo por la exponente, psicóloga y compañera de nuestro profesor Alejandro. La investigación se desarrollo sobre una población de jóvenes adolescentes cuya edad estaba comprendida entre los 10- 14 años de edad, y las variables principales del estudio fueron: la fuerza del ego, la resiliencia y la adaptación.

Respecto a la fuerza del ego se partió de la teoría psicosocial de Erickson, donde según la 5ª etapa (“Adolescencia”) el individuo experimenta la fidelidad como fuerza de su ego y construye el sentido propio de su identidad. En el proceso de la construcción de la identidad que vive el individuo con 10- 14 años (etapa preadolescente), la pertenencia a un determinado grupo de iguales es una de las preocupaciones que este manifiesta.

 La variable resiliencia define la capacidad que tiene un sujeto para superar sus dificultades, lo que le ayudará en gran medida a adaptarse al medio; es decir, a mayor resiliencia, mayor capacidad de adaptación a las nuevas y/o adversas situaciones. Pero…¿cómo conseguir formar a alumnos resilientes, con o sin altas capacidades?

Cada individuo es único pero cada contexto en el que éste interactúa también lo es. Cada individuo posee unas características, unos intereses y unas motivaciones personales, y un sentimiento de bienestar propio consigo mismo y propio hacia sus personas significativas y hacia sus iguales.

 Los alumnos con altas capacidades, como hemos visto en clase gracias al estudio de investigación que hoy he tenido el placer y la suerte de conocer, no se sienten comprendidos por sus iguales (compañeros) y profesores dentro del aula. Esto perturba su sentimiento de bienestar, debido a que el contexto escolar en el que se desenvuelven no se adapta a sus características, intereses y motivaciones individuales como alumnos de altas capacidades.

Retomando la cuestión acerca del cómo afecta y qué efecto provoca la pertenencia grupal de un individuo en la etapa de la adolescencia, añadiría que dicho factor genera en los alumnos de altas capacidades por ser rechazados al querer entrar a formar parte de un grupo, un estado de malestar personar que, debido a la incomprensión que experimentan, deriva en dificultades en la construcción personal de su identidad.

 El no compartir motivaciones e intereses con su grupo de iguales hace que se les denomine “bichos raros”, con lo que se les condiciona a poseer dificultades de socialización debido a las sensaciones de malestar personal que viven y experimentan. Por lo tanto, y como conclusión final, cuanto mayor sea la comprensión que manifestemos como docentes ante las circunstancias y características personales con las que los alumnos interaccionan con su contexto, mayor será el sentimiento de bienestar que éstos experimenten. Y a su vez, cuanto mayor sea ese sentimiento de bienestar, mayor será la capacidad de socialización y adaptación del sujeto a las características que definan cada situación o circunstancia que éste viva.

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s