Admirando las HUELLAS que marcan mi camino. Y el SIGNIFICADO de VUESTRA COMPAÑÍA

Publicado: mayo 11, 2010 en Uncategorized

Me considero una persona que conecta afectivamente con lo nuevo que llega en su vida. De manera inconsciente me vinculo con mi entorno estableciendo relaciones afectivas, pero pienso que eso me vuelve a veces vulnerable. Admito que es muy difícil y doloroso para mí desvincularme de todo aquello que adquiere en mi vida un significado, y me cuesta asumir el cambio que sufre el tipo de relación que me vincula a aquello que me importa cuando mi contacto con ello se transforma.
Pero lo bueno de todo esto es que me concibo como la responsable de la construcción de mi camino, y soy consciente de lo que eso supone.

No siempre tenemos la oportunidad de vernos acompañados de aquello que nos gustaría tener a nuestro lado, ¡a veces las circunstancias se nos adelantan e interfieren obstaculizándonos y modificando aquello hacia lo que nos dirigimos! Pero lo importante para mí cuando transito es no olvidarme de aquello que verdaderamente sé que me hace feliz, pues aunque mi contacto con eso cambie, su significado y su valor para mí sigue siendo el mismo pese a las circunstancias que hagan que se produzca dicho cambio.

Las personas debemos de cuidar nuestros procesos emocionales del cambio. Cuando tomamos contacto con algo o alguien desconocido le atribuimos un valor o significado que, con el paso del tiempo, va cambiando en función del tipo de relación que establecemos con ello. El tipo de relación o de contacto que experimentamos con lo que nos rodea determina el conocimiento que logramos tener de aquello que exploramos; y por lo tanto, el tipo de relación es lo que nos condiciona a la hora de atribuir un significado a lo que conocemos.

A lo largo de mi vida, caminando por el sendero que he ido construyendo con cada paso que he dado, he conocido a personas muy significativas, y su valor o significado lo tienen y lo han tenido gracias al tipo de relación que nos une o nos ha unido en el pasado. A veces, lo que un día conocemos por primera vez nos acompaña en nuestro viaje durante mucho tiempo; otras, en cambio, esto ocurre durante un periodo de tiempo determinado.

Pero no sólo importa el tipo de relación que establecemos con todo aquello que conocemos o exploramos, sino que, esos descubrimientos adquieren una importancia para nosotros que queda determinada por cómo son los momentos que vivimos y compartimos con ellos, y por lo que suponen dichas experiencias en nuestra vida.

Por esto, me surge la necesidad de concluir con mi reflexión aludiendo a la importancia que tienen los momentos vitales que cada uno experimenta en la atribución del significado que hacemos sobre todo lo que llega a nuestra vida.

Puede que hagamos transiciones en las que uno pierda el contacto con alguna persona significativa, pero esto podemos evitarlo si asimilamos e interpretamos el cambio como algo que no necesariamente nos hace perder, sino que puede aportarnos nuevos elementos que, quizás, fortalezcan y enriquezcan la relación que tenemos con quienes cambiamos nuestro contexto o modo de relacionarnos, es decir, experimentar una misma relación en contextos diferentes o a través de distintos canales de comunicación pueden ser elementos que, debido a la transición que suframos, se usen con la intención de mantener el contacto permitiéndonos, a su vez, la posibilidad de conocer aspectos personales del otro que, quizás hasta el momento, no conocíamos.

Cambiar el tipo de contacto o relación con lo que o quienes nos hacen felices en nuestra vida es algo que no siempre decidimos, pues existen momentos en los que son nuestros propios pasos (o decisiones) los que provocan la necesidad de que exista ese cambio.

Dentro de poco, muchas personas que hoy son importantes para mí dejan de caminar a mi lado del modo en el que se introdujeron en mi camino, pero eso no me preocupa pues opino que: “la forma en la que caminemos no determinará que se queden fuera de mi sendero, ya que sus huellas han marcado mi vida y lucharé por conseguir que sigan marcando con sus pisadas, propias y particulares, el recorrido que a través de mis pasos decido construir para ser feliz; porque sus marcas hacen que mi vida sea cada día más ESPECIAL.”

A todas aquellas personas que habéis dejado en mi camino vuestra huella: ¡GRACIAS!

PD: Paloma, Lidia, Marta, Dani, Elena, Carmen, Carmenchu, Sheila, Lola, Esther, Alejandro, Juanjo, Gloria, David, Rosa Ballesteros y todos/as los/as demás compañeros/as de la facultad que habéis aportado VUESTRO COLOR a mi vida, y que habéis dado con él SIGNIFICADO a cada momento que hemos compartido:

NO DUDÉIS QUE OS SEGUIRÉ LA PISTA Y QUE SEGUIRÉIS TENIENDO UN HUECO IMPORTANTE EN MI VIDA, pero espero y deseo de corazón que sigamos siendo COMPAÑEROS DE VIAJE.

Un besote para TODOS/AS

PATRICIA

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comentarios
  1. Carmenchu dice:

    Hola Patri:

    Gracias por escribir de nuevo.

    Yo estoy encantada con mi nuevo ROL DE CORISTA. Sobre todo porque me ayuda a CONSTRUIR mi identidad. Así que de este viaje por ahora NO ME APEO.

    Somos aves de paso. Migramos y siempre podemos volver a construir nidos juntos, o compartir el nido.

    Cuanta “despedida” en los Blogs …

    Me encanta estar ahí, en esa lista, una chica de 4º.

    Qué decir, me gustaría estar mucho tiempo en este “nido ” actual , porque siento que es MI LUGAR. Mas no sé que ocurrirá. Lo que haya de venir… ( si toca eso)intentaré abrazarlo desde donde me NUTRA. Soltando cualquier veneno que me produzca, y si no YA ENCONTRARÉ EL ANTÍDOTO.

    Gracias por mejorar mi Nido, TRANSITAR juntas y TRANSFORMARNOS PARALELAMENTE.

    Un abrazo

    PD: Me gusta mucho, que te apoyes en los afectos.Los nidos con esta argamasa son más AUTÉNTICOS, más porosos y MÁS EVOLUTIVOS.

  2. Paloma dice:

    Hola Patri

    Nuevo intento con menos inspiración y mira que me lo decís tod@s pero yo no aprendo : (

    Siento contigo que en los últimos meses se han forjado unos vínculos que han acompañado nuestra andadura.
    La vida está llena de momentos…recuerdo ese post sobre la felicidad, creo que era el de “escaleras al cielo”, y recuerdo los momentos que hemos hecho del limón una limonada.
    Para mí, serán algo más que meter en la mochila si es que termino en junio y sino en la de SEPTIEMBRE.

    AQUÍ ESTOY LO MISMO QUE TÚ ESTÁS AHÍ, lo mismo que estamos todos detrás de esa pantalla mirándonos y tratando de comprender lo que nos surge, cada vez con menos miedo…quizá.

    He cerrado mi blog…me ha dado pena, la verdad pero paso a la posición de okupa, juan sin tierra o ciudadana del mundo virtual. Sé que aquí tengo un rincón quizá también en la parte de tu cerebro que maneja las emociones.
    Muchas gracias Patri, por meterme en el elenco.
    Besos
    Paloma

  3. Lola dice:

    Hola Patricia,

    Nada más verte en las Jornadas me he dado cuenta de que algo te ocurría. Tu cara estaba triste y tus ojos no tenían el brillo de otros días. Aunque en un principio me has dicho que no te pasaba nada, has acabado reconociendo que sentías melancolía por lo que dentro de poco termina.

    Te entiendo. Una de las etapas más divertidas de mi vida fue durante Magisterio. Por aquel entonces los profesores organizaban representaciones teatrales para los alumnos de los colegios y allí estaba yo todo el día en el Salón de Actos (de Ratita Presumida, de Princesa, de dama inglesa…). Para colmo, mis compañeros pasaron a formar parte de la Tuna y, los muy tunantes, aprovechaban cada descanso para sacar la bandurria y la pandereta. Imagínate. Pero, en tercero me puse a trabajar y no pude asistir a clase nunca más (me he recordado a mí misma como la Abuela Cebolleta, ¡qué horror!).

    Después de muchos años he podido volver a disfrutar yendo a clase, compartiendo chicles con los compañeros, tomando cafés (a todas horas), preparando presentaciones, escuchando chistes, esperando en la cola del baño, tropezando en la escalera o intentando superar un “ataque de risa”. Nunca creí que pudiera volver a sentir esas emociones de hace…. muchos años.

    Estoy convencida de que lo que empiezas a añorar antes de que termine, volverá a repetirse; mientras llega, sigue disfrutando de cada instante. Tengo una frase sin autor que dice que “Vivir consiste en construir futuros recuerdos”. Sigue construyendo tu propio camino, siendo consciente de lo que supone porque como Manuel Millán nos ha enseñado hoy en magnífica ponencia “lo importante es saber que tú tienes que hacerte cargo de tu propio desarrollo”.

    No me gusta verte tan triste. Dije el primer día de clase de Habilidades Sociales que, con frecuencia, empatizo demasiado con la gente. Ésta es una de esas ocasiones. ¿Acaso quieres que acabemos llorando en Camarma?

    Dice Santa Teresa de Calcuta que “no debemos permitir que alguien se aleje de nuestra presencia sin sentirse mejor y más feliz”. No voy a dejar que eso ocurra.

    Un beso muy fuerte,

    Lola

  4. Carmen dice:

    Gracias, muchas gracias por incluirme en ese listado de personas que han significado algo especial para tí. Quizá la especial seas tú que sabes mirar para descubrir en cada una de ellas la huella que quieres incluir en tu recorrido.

    Poco a poco, con tanta huella, el camino se convierte en un lodazal y quizá puedas sacar los pies hacia otro sendero sin huellas e ir poniendo otras nuevas.

    ¿Tú no ponías los pies en la arena de la playa en el hueco que las pisadas de tu padre iba dejando? Cabían muy bien y la arena estaba más fresquita, pero eso te obligaba a ir en su dirección y a estirar tus piernas chiquitinas para poder llegar a su zancada.

    Todas las personas que nos hemos acompañado un rato nos vamos a salir del camino. Pero desde el trayecto que cada una elija puede volverse a mirar el de la otra y, a una llamada, seguro que obtendrá respuesta. Así podemos contarnos los distintos paisajes que nos vayamos encontrando porque ya no vamos a mirar todas el mismo. Es una chulada viajar desde la mirada de otro que te cuenta lo que ve y que puede utilizar el poder de seducción de su particular mirada para inducir en tí el deseo de recorrer parte de su camino y ¡verlo distinto, claro! que para ver lo mismo y de la misma forma no hacen falta dos viajeros 🙂

    Cuenta conmigo para lo que quieras; también para compartir algún trecho de algún camino.

    ¡Ah! y por supuesto, si te dura mucho la tristeza (si te dura poco disfrútala, tiene su encanto), házmelo saber. Algo habrá que pueda hacer para sacarte una sonrisa.

    Un beso con tremendo afecto, créeme,
    Carmen

  5. alfarache dice:

    Hola a todas!

    Carmenchu la metáfora del “nido” me resulta muy útil, al mismo tiempo que bella, para identificarnos como “aves de paso”. Aves que disfrutamos de distintas vistas, teniendo la oportunidad de construir nuestros nidos al mismo tiempo que decidimos compartir el de otros para admirar las perspectivas de lo que tienen a su alrededor. Eres para mí un ave capaz de planear y llegar a donde tú te propongas, tu vuelo me deleita y tu sensibilidad me encandila.

    Paloma en estos últimos meses hemos compartido momentos que han configurado nuestra relación llena de afecto, orgullo, admiración y respeto. Echaré de menos tu espacio, pero no tu presencia.

    Nuestra esencia tiene cabida en cualquier lugar al que nos propongamos llegar, el modo de hacerla presente lo elegimos nosotros. Me enorgullece que elijas estar presente en mi vida, así como yo elijo estar en la VUESTRA.

    Lola todo lo que vivimos vuelve a nosotros cuando lo recordamos. Te aseguro que recordaré con agrado y anhelo lo que he podido sentir y experimentar a vuestro lado. Sé que puede que vuelva a experimentar situaciones y momentos que me revivan lo que dejaré atrás, pero lo nuevo no será lo difuso o lejano. Es decir, todo lo que rozamos o tocamos con nuestra existencia es particular y único; y cada momento vital en el que nos encontramos es a su vez singular y diferente a los anteriores y a los futuros. Eso es lo que para mí hace que todos mis recuerdos sean ESPECIALES.

    Carmen, cada uno lleva direcciones diferentes pero es el cruce de caminos el que nos permite conocer otras formas de ser que, si sabes distinguirlas y apreciarlas, te hacen caminar más nutrido. Divisar paisajes distintos y distinguir en ellos cosas diferentes, según el lugar desde el que los miramos, es lo que nos diferencia y al mismo tiempo nos hace únicos en nuestro viaje. Cada una de nosotras vive experiencias distintas, pero es el “poder compartirlas” lo que nos mantiene unidas. No importa cómo decidamos compartir momentos, lo que no quiero perder es la oportunidad de compartirlos.

    Todo lo que vivo siempre lo disfruto, incluso trato de hacerlo cuando lo que siento no es agradable, pues de todo lo que experimentamos podemos aprender algo nuevo. Conoceros ha sido una experiencia inigualable, y todo lo que hasta el momento he podido compartir a vuestro lado lo he vivido tratando de sacar el máximo disfrute que he sido capaz de exprimir para que vuestra marca o huella sea en mí algo que SIEMPRE pueda recordar, con la intención y motivación de poder hacerlo siempre que desee o necesite pensar en la esencia que os define y os identifica a cada una de vosotras.

    Ahora mi deseo es que sigamos caminando sintiéndonos afortunadas de poder ser y compartir lo que somos (en desarrollo) durante mucho más tiempo.

    OS QUIERO, AMIGAS

    PATRICIA

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