PONER VOZ AL MOMENTO

Publicado: marzo 16, 2010 en Uncategorized

¿Cómo entender la complejidad de una habilidad de forma que podamos distinguir los elementos que en ella intervienen?

 Para dar respuesta a esta pregunta comenzamos por experimentar la habilidad de hablar en público para, a partir de ahí, analizar los procesos y los elementos de los que se compone.

 Explorando situaciones en las que he desarrollado dicha habilidad dentro de diferentes contextos y en distintos momentos de mi existencia, he podido comprender y asimilar cómo influyen los siguientes aspectos en el sujeto que experimenta y en la propia experiencia:

  1.  La forma en que se predispone el sujeto a la situación, es decir, cómo es su coloque antes de realizar una determinada habilidad.
  2. La forma en que surge la necesidad de activar y reproducir una habilidad para responder adecuadamente a un determinado estímulo procedente del medio con el que interactuamos o de las personas con las que nos relacionamos.
  3. Lo que ocurre dentro del contexto, de los otros y del propio sujeto cuando se demanda la utilización de una habilidad, lo que determina el modo y el tipo de uso que daré el sujeto a los recursos necesarios, propios y característicos de cada sujeto, para adaptarlos satisfactoriamente a las necesidades particulares y oportunas de cada situación.
  4. La razón por la que se crea la oportunidad de desarrollar una determinada habilidad dentro de un contexto concreto.
  5. El motivo por el que el sujeto que desarrolla la habilidad vive y produce la experiencia del modo en el que lo hace y en el instante o momento vital en el que la practica.

 Hay tantas habilidades sociales como situaciones sociales puedan generarse en nuestras vidas, pues los procesos y los elementos que en ellas intervienen quedan influidos por el estado y las características del contexto en el que se manifiestan, de los otros hacia los que las dirigimos y de nosotros mismos (nuestros sentimientos, emociones,  estados de ánimo, autoconcepto, expectativas, motivación, seguridad, confianza,…).

 El conocimiento y la conciencia de la interrelación que existe entre:

–          El modo en el que un estímulo o circunstancia se presenta en la vida de un sujeto, al que debe responder mediante el ejercicio de una habilidad.

–          El modo en el que el sujeto se predispone para afrontarla (es decir, su coloque).

–          La forma en la que el sujeto adapta los procesos que intervienen en el producto que genera una determinada habilidad social, con el propósito de responder satisfactoriamente a la situación a la que se enfrenta.

–          La propia naturaleza de las características del contexto en el que el sujeto ha de desenvolverse.

–          Y, el modo y el grado en el que la presencia de personas influye en el sujeto que realiza la habilidad y en el producto que ésta genera durante el desarrollo de la misma; teniendo en cuenta la variabilidad de dicha influencia, según sea la calidad y el tipo de relación que une al sujeto con dichos individuos, o según el contexto en el que esa habilidad se manifieste.

 Me permite elegir la mejor manera para intervenir en una determinada situación, siendo consciente de los procesos y los elementos propios e individuales que intervienen en el desarrollo de cada habilidad, distinguiendo su grado de participación en cada una de ellas, y permitiendo a su vez, la toma de decisiones más acertadas para responder adecuadamente y hábilmente a las necesidades de cada circunstancia.

Esa intervención, personal y autónoma del sujeto, puede ser:

  •  Generativa, es decir, el sujeto interviene aportando los recursos necesarios para responder a una determinada situación, antes de que suceda y desarrolle la habilidad que se le demanda.
  •  Remediativa, es decir, el sujeto pone remedio al problema que vive o experimenta, utilizando los recursos en él disponibles.

 La primera, permite analizar las necesidades de actuación que demanda una situación, de manera que deja abierto el abanico de posibilidades de respuesta, tratando de incluir un mayor número de recursos (procesos y elementos) para abordar la solución a un problema. De este modo, y apoyando a esta intervención, el individuo aumenta la calidad y la cantidad de sus recursos, adquiriendo además, la capacidad de adaptar sus herramientas a las demandas que de él hagan los demás y el contexto sobre los que ejerce la habilidad.

 Como sabemos, cada sujeto es único, pero cada situación o experiencia también lo es. Esto me lleva a preguntarme:

¿Cómo aprender de la experiencia que nos genera cada situación? ¿Cada circunstancia requiere de los mismos recursos? ¿De qué depende el producto de una habilidad: de los procesos que en ella intervienen, o del contexto en el que se genera? ¿Están presentes los mismos procesos mentales en todas las habilidades? ¿De qué depende la distinción de los procesos que intervienen en cada habilidad: del contexto en el que se desarrollan o de los elementos que configuran la predisposición del sujeto? ¿Siempre tenemos el mismo nivel de control y seguridad sobre nuestros recursos? ¿De qué depende el control y la seguridad que manifestamos cuando ejercitamos una habilidad?

 El aprendizaje de la experiencia se alcanza mediante el desarrollo y la experimentación de distinciones entre varias y diversas actuaciones ejercidas ante situaciones similares y/o diferentes entre sí.  Dichas distinciones, son las que nos dotan de la capacidad para adaptarnos a cada circunstancia, usando nuestros recursos cognitivos (entendidos como procesos y mecanismos internos que cada individuo activa y exterioriza, según el estímulo que percibe del medio, y gracias a los cuales cada sujeto conoce e interpreta el mundo que le rodea) de la manera más adecuada para responder a las demandas de la experiencia, y a las necesidades que nos exige de forma particular cada contexto y cada situación que experimentamos.

 El control y la seguridad que un individuo experimenta y manifiesta durante el ejercicio de una habilidad dependen de muchos elementos intrínsecos y extrínsecos propios de cada sujeto. Algunos de ellos son:

  • Los procesos de atención que el sujeto desarrolla sobre las características del contexto en el que se encuentra sumergido; sobre las percepciones y el conocimiento de las características individuales que el individuo tiene sobre los otros con los que se relaciona dentro de un mismo contexto; y sobre lo que el propio sujeto siente, percibe y piensa en cada situación que experimenta dentro de un determinado contexto.
  • La motivación que tiene un sujeto cuando desarrolla una determinada habilidad, influye en la forma en la que este decide intervenir para ejercitar una habilidad necesaria en una determinada situación; es decir, una buena motivación favorece el desarrollo de una habilidad mediante una intervención generativa.
  • Además, el autoconcepto que el sujeto tenga de sí mismo; las expectativas éste se genere ante una determinada situación, y la confianza que tenga hacia sí mismo y hacia los demás, influirán en el manejo y la autogestión de las habilidades que posea el sujeto en cuestión.

 Llegados a este punto quisiera concluir preguntando:

¿Influyen todos esos elementos del mismo modo en los resultados o productos que genera una habilidad? ¿O el grado y modo de afectación de los resultados dependerá del tipo de habilidad que queramos desarrollar, pues no en todas las habilidades se ponen en juego los mismos elementos?

Y…¿En qué se centra, entonces, nuestro control y autogestión de las habilidades: en la calidad del producto al que se llega, o en los procesos necesarios que se utilizan para obtener como resultado productos valorados positivamente?.

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comentarios
  1. Paloma dice:

    Bueno Patri.

    ¡Cuántas cosas!
    Leyendo tu escrito me siento dentro de la clase.

    Por la situación en la que me encuentro,creo que es para mí una situación generativa ya que no tengo nada que remediar con respecto a este tema pero puedo enriquecerme si lo leo detenidamente. Es posible que yo tenga mis proipas ideas sobre lo que dices pero al confrontarlas con las tuyas pongo en marcha procesos para contrastar y comparar lo que pienso, lo que sé, lo que no sé y lo que me queda por aprender.

    Asi que tu escrito no sólo te sirve a ti para organizar tus ideas sino que me sirve a mi para revisar y reavivar las mias.

    Muchas gracias.y un beso
    Paloma

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